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El Hobbit : La Trilogía Cinematográfica | Reseña Cinéfila

El Hobbit

[Cine | Trilogía | Fantasía – Épica]

Bilbo Bolsón es como cualquier hobbit: no mide más de metro y medio, vive pacíficamente en la Comarca, y su máxima aspiración es disfrutar de los placeres sencillos de la vida (comer bien, pasear y charlar con los amigos). Pero una soleada mañana, Bilbo recibe la inesperada visita de Gandalf, el mago de larga barba gris y alto sombrero, que cambiará su vida para siempre. Con Gandalf y una pandilla de trece enanos, y con la ayuda de un mapa misterioso, nuestro héroe partirá hacia la Montaña Solitaria a fin de rescatar el valioso tesoro custodiado por Smaug el Dorado, un terrible y enorme dragón. Para eso tendrán que superar muchísimos peligros y toda clase de aventuras que Bilbo jamás hubiera podido ni imaginar y que lo convertirán en el hobbit más famoso del mundo. Lo que Bilbo no sabe es que el anillo que encontró en el camino será el principio de otra gran aventura… la de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

La popular trilogía cinematográfica de “El Hobbit” se encuentra basada en la novela del mismo nombre escrita por J.R.R Tolkien y publicada en 1937. Cada mes de diciembre (2012-2014) nos fue llegando una parte de la anunciada y esperada adaptación de esta historia de fantasía épica, la cual se dividiría en El hobbit: un viaje inesperado (The Hobbit: An Unexpected Journey), El hobbit: la desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug) y El hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos (The Hobbit: The Battle of the Five Armies).
Dirigida por Peter Jackson (quien tomo la batuta luego de la renuncia de Guillermo del Toro), el mismo quien dirigió la exitosa trilogía de El Señor de los Anillos, El hobbit causó muchas expectativas. Luego del éxito de El Señor de los Anillos – película que prontamente adquirió el título de “de culto” – el saber que la historia nos narraría la mencionada pero todavía no conocida (por los no lectores de Tolkien) de Bilbo, tío y poseedor del anillo que llevará a Frodo posteriormente a un viaje de infarto, era todo lo que se necesitaba para que todos aquellos amantes del fantástico mundo creado por Tolkien tuviéramos una gran sonrisa en el rostro por un largo tiempo.

Fue una larga travesía de TRES años para poder tener en nuestras manos la historia finiquitada. Tres años en donde Diciembre se volvía sinónimo de un mes lleno de fantasía y emoción, dado que si algo era notorio para más de uno fue que esta franquicia tenía los medio suficientes para proponernos un universo con un nivel de elaboración técnico que nos quitaría el aliento (No por nada El señor de los anillos fue un éxito en ventas). Con un grupo de actores espectaculares, una caracterización asombrosa, una gran propuesta de detalle de mundo y, sobre todo, una historia atrapante, El Hobbit adornó nuestros nuestras vidas por un tiempo no despreciable.
Luego de haber finalmente terminado  la saga, Diciembre 2014, puedo decir algunas cosas. Efectivamente, coincido con el bombardeo de críticas de la película que he venido recibiendo desde que el final de la trilogía se emitió en cines. Específicamente con la crítica a la última parte de la saga y tal vez, el innecesario alargamiento de una historia que puedo condensarse mejor. Personalmente, disfruté de la primera, amé la segunda pero quedé decepcionada con el cierre (tres horas que me dejaron insatisfecha pero que, no les negaré, entretuvieron lo suyo), y puedo decir que en líneas generales (como conjunto) la saga me complació e hizo que la inversión de mi entrada al cine valiera la pena.
¿Pudo haber sido mejor? Evidentemente ¿Es mejor que el Señor de los Anillos? No, claro que no, pero el hacer estas comparaciones nunca me ha gustado, así que las evitaré. ¿La vería de nuevo? Sí, y con gusto. Podrá no ser, efectivamente, la gran obra que prometía pero es una de esas obras “pop” que encantan por la calidad, por una historia entretenida y por que, díganse verdades, el universo de Tolkien está presente más que nunca hoy en día. Dentro de todo, la historia de Gollum y Bilbo, conjuntamente con la aparición de Smaug (dragón del que me enamoré perdidamente), fueron tal vez las dos partes que se quedarán en mí de esta saga..
¿Qué me gustó?
 Son películas técnicamente bien logradas. Se nota una grandiosa puesta en escena y una calidad que no decae en ninguna de las tres partes que la conforman. La gran calidad que logran los efectos especiales (no hablemos de la excelente realización de Smaug porque no paro), las asombrosas locaciones de las que ostenta para hacer tomas espectaculares y, especialmente, el vestuario con el que son capaces de recrear el mundo imaginado de Tolkien es algo que siempre me dejará sin aliento cuando hablamos de la franquicia de #LOTR.
 
 ¡Qué actores Dios Santo! Uno de los grandes méritos de la trilogía es el poder haber reunido a un reparto actoral no solo basto, sino de una calidad espléndida. Podría comenzar a numerar a cada uno de los actores, pero ¿de verdad hace falta?
 
 Es una historia con un planteamiento interesante (¿Duh?), por lo que existe un planteamiento (introducción) bastante disfrutable, además de una travesía épica – fantástica que va escalando correctamente entreteniendo a la audiencia.
¿Qué NO me gustó?
¿Era necesaria la separación de un libro tan corto en tres largas películas? Creo que ese será el eterno debate que rodee a esta saga por la eternidad. Es cierto que hay una gran cantidad de sucesos en esta propuesta; y si bien las dos primeras películas creo pudieron manejar mejor la tensión y los quiebres dramáticos, la tercera película fue un torrente de acción que no logró atraparme ni producirme una sensación de satisfacción y cierre de la historia. Disfruté de la saga, pese a todo; sin embargo, no me sentí satisfecha con la puesta en escena de un clímax y final que terminaron no sumergiéndome en la trama dado a
  1. Que tuve que esperar un año para tenerlo en mis manos. Lo que, en líneas generales mermó mi disfrute al no poder conectar emocionalmente con un cierre que comienza muy rápido.Considero que el la división fue anti-climática.
  2. Porque el climax se hace pesado y sobre-dramático. Hay demasiadas cosas sucediendo, las cuales a veces no tienen uniones secuenciales armoniosas, lo que me hizo hacer pequeñas muecas de insatisfacción en alguna que otra parte
 
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