Cartas a My Hero: Izuku Midoriya y la historia de cómo se convirtió en el mejor héroe de todos

“Desde aquel día… has sido mi mayor héroe.” — All Might

Queridísmo Izuku:

Casi diez años nos separan de ese instante en el que apareciste ante nosotros. Tú, un niño sin poderes dentro de una sociedad que había erigido el heroísmo como estructura normativa. La premisa era, en apariencia, simple. En un mundo donde el 80% de la población nace con ‘dones’ —algunos espectaculares, otros apenas funcionales—, el valor social de cada individuo y su lugar dentro de la colectividad quedaban inevitablemente atravesados por aquello que podías o no podías hacer. Los dones poderosos y útiles abrían una ruta con un capital simbólico único: la posibilidad de convertirse en HÉROES, figuras públicas que sostenían un orden legitimado por sus proezas y su fortaleza. Y ese era tu sueño, tu norte, tu deseo más profundo, moldeado por la admiración que sentías hacia el gran faro que guiaba a toda una generación.

Pero el destino se interpuso en tu camino y no te otorgó un don. Y, con ello, ese sueño que te sostenía pudo haberse transformado fácilmente en una pesadilla, en la confirmación brutal de que el mundo no tenía un lugar para ti, al menos no en la forma en que tú tanto soñabas. Sin embargo, incluso en medio de ese vacío, tu luz no se apagó. Seguiste escribiendo en ese cuaderno, apretado contra el pecho, observando, estudiando, admirando a quienes sí habían nacido con un don y, sobre todo, corriendo sin pensarlo a ayudar a quienes necesitaban ayuda, incluso cuando nadie esperaba que tú pudieras ofrecerla. Tu esperanza temblaba, pero seguía viva, aferrada a esa intuición profunda de que había algo en ti que podía desafiar al destino.

Y entonces ocurrió lo improbable. Ese pequeño giro de tuercas que a veces define la trayectoria completa de una vida. La oportunidad que el mundo te había negado apareció, casi como un acto de justicia poética. Una mano extendida, un reconocimiento genuino, una validación que no vino de cualquiera, sino de aquel que representaba todo aquello que parecía inalcanzable: All Might. Él no solo te vio, te eligió. Y ese momento no redefinió únicamente tu futuro, sino que reveló lo que siempre estuvo latente en ti, la capacidad de ser no solamente un héroe, sino el mejor de todos. Porque eso llegaste a ser Izuku.

All Might representaba la fuerza pública, aquella que puede verse, medirse y celebrarse sin ambigüedades. Su silueta en la TV, siempre luminosa, siempre segura, nos mostraba a un hombre convertido en símbolo. Era luz, impacto, fuerza indiscutible, el héroe espectacular que siempre salía victorioso. Su sonrisa inquebrantable y su actitud optimista alumbraban cada rincón que pisaba. Él era el número uno, el Atlas de este mundo, sosteniendo sobre sus hombros la estabilidad de la sociedad. Y, como todos nosotros, tú eras su gran fan; él era tu modelo a seguir, el horizonte que deseabas alcanzar.

Si bien admirar a All Might se volvió casi un acto reflejo para quienes presenciamos sus proezas, su identidad pública terminó devorando cualquier espacio para la vulnerabilidad. En él, la fuerza debía ser constante, impecable, absoluta, un brillo que no podía nunca agitarse. No mostrar miedo, no fallar, entregarlo todo hacía de All Might un ancla, segura pero casi inalcanzable en una labor de un solo hombre. Ser un símbolo exige sacrificar partes de uno mismo: cargar un ideal tan perfecto que Toshinori hizo completamente suyo, sirviendo a una generación completa como motor de sueños de grandeza y de bondad.

Cuando Denki confesó: “Midoriya es probablemente el más fuerte del mundo ahora, pero por alguna razón no puedo sentir que todo saldrá bien como sí lo hacía con All Might. ¿Yaomomo, el hecho de que esté preocupado significa que no confío en él”? Esa preocupación, ese temblor en el pecho y lágrimas contenidas de preocupación, refleja lo que muchos sentimos contigo. No porque dudemos de tu fuerza, sino porque tu camino se construye desde otro lugar: desde la humanidad visible y vulnerable que All Might no podía permitirse mostrar.

Porque tú, Deku, eres fuerte. Pero tu fortaleza no reside en una figura imponente ni en la capacidad de tranquilizar al público con una sola sonrisa. Tu fuerza está en otro lugar, es la “fuerza de tu propia debilidad”. Habita en la vulnerabilidad que no ocultas, en las dudas que no escondes, en la empatía radical que te lleva a poner tu bienestar en juego por otros. Tu cercanía, tu temblor, tus lágrimas… todo aquello que te vuelve frágil es, al mismo tiempo, lo que nos permite vernos reflejados en ti.

Tú también eres luz, pero una enorme luz que no teme en mostrar que también puede temblar. Una luz que puede apagarse, pero que nunca lo hace. Una luz que despierta en quienes te rodean el impulso de sostenerte, de caminar contigo, de luchar a tu lado hasta la victoria. No iluminas desde arriba como un faro inalcanzable, iluminas desde el suelo, desde el mismo lugar donde todos luchamos por mantenernos en pie. A veces pienso que, si todos hubiéramos crecido viendo héroes como tú —héroes que tiemblan, que lloran, que dudan, que no odian— el mundo sería un lugar mejor.

Y esta es tu historia: la historia de cómo te convertiste en el héroe más grande. No el más fuerte, ni el más inteligente, ni el más poderoso, sino el mejor. El héroe que nos conmueve porque en tu fragilidad se proyecta también la nuestra. Te quiero, Izuku. Y creo, de verdad, que tu sonrisa nos ilumina y nos salva de la oscuridad; me salva.

Eres un grande.

Con cariño y plus ultra,
W.

1 Comentario en Cartas a My Hero: Izuku Midoriya y la historia de cómo se convirtió en el mejor héroe de todos

  1. Sin duda alguna comparto la opinión! Espero más reseñas este 2026! feliz año nuevo!

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